En la era de los biopics, Rocketman se aleja de la idea preconcebida que tenemos de estos y nos regala un musical con tintes de biopic que sonará en todos los premios

Después del estreno de Bohemian Rhapsody y las claras similitudes que muchos creían ver entre esta película y Rocketman, el biopic sobre Elton John llega pisando fuerte con unas actuaciones absolutamente impresionantes y una historia envolvente hasta más no poder.

Este largometraje relata la vida del archiconocido cantante, compositor, showman y pianista británico Elton John, a quien le da vida un joven y talentoso Taron Egerton, más conocido por su actuación en las dos películas de Kingsman. De todos es sabido que el inicio de esta gran estrella no fue sencillo debido a la familia algo desestructurada que tenía. Comenzó siendo un niño prodigio del piano y estudiante de la Academia Real de Música mientras vivía en casa los peores momentos de sus primeros años. De esa forma, esta cinta sigue su vida desde sus comienzos: sus principios como autodidacta del piano, su posterior profesor, su entrada en esta prestigiosa academia, su juventud y ese gran detalle que le hizo ver que lo suyo no era la música clásica sino el más puro rock de la época.

Podemos disfrutar de los inicios y sus peores momentos como superestrella internacional, incluyendo la influyente, real y leal relación profesional y de amistad que tenía con el Bernie Taupin. Asimismo, las figuras de sus padres y su abuela son muy influyentes en el desarrollo de una historia que sin duda nos ha sorprendido de la mejor manera posible: creíamos que nos encontraríamos con Bohemian Rhapsody y nos hemos dado de bruces contra un biopic musical que rompe todas las reglas de lo establecido hasta la fecha.

Rocketman está dirigida por Dexter Fletcher y el guión de Lee Hall. Sus impresionante y carismático elenco está formado por Taron Egerton, Jamie Bell, Richard Madden, Bryce Dallas Howard, Steven Mackintosh, Gemma Jones y Tate Donovan.

Desde el inicio del largometraje tenemos ante nuestros ojos un musical totalmente distinto a lo que estamos acostumbrados el día de hoy: fuerte, con esencia y sin la sensación de que es todo demasiado forzado.

Esa mezcla con el biopic más intenso es lo que consigue regalar una película de la que podemos tener muy pocas quejas. Ofrece exactamente lo que prometen los tráilers y nos enseña algunas situaciones oscuras en las que se ha visto sumergido el gran Elton John sin ningún tipo de pudor. Si bien es cierto que algunos espectadores podrán decir que está algo edulcorado, las situaciones más difíciles y complicadas en las que se ha visto sumergido el cantante han sido mostradas de una forma natural y sin la intención de santificar al compositor ni a la forma de ser que tenía en la época.

En principio nos encontramos ante una historia que se va moviendo con total certeza y comodidad por el tiempo y consigue hacerlo de una forma entretenida y nada pesada para el espectador. Su adultez se ve entremezclada con las escenas de sus primeros años al menos durante la primera hora de metraje; nos permite vivir las dificultades a las que se vio sometido debido a la familia tan dura y a lo difíciles que fueron sus primeros años sin tener tras de sí ningún tipo de apoyo exceptuando a su adorable abuela.

La gran trama y su forma de expresarla es una de sus mayores bazas. Se han centrado en puntualizar cada una de sus partes para que sepamos diferenciarlas y no se nos haga pesado ni difícil de seguir. A pesar de estos saltos de tiempo, el guión está muy bien estructurado y sigue una línea continua que no le permite tener fallos y tremendos agujeros en el guión.

La estrella hecha largometraje

El extravagante y a la vez extremadamente tímido Elton John está caracterizado de la forma más real posible y, aunque por momentos nos sintamos algo distanciados del biopic debido a lo buen musical que es, a los pocos minutos volvemos a este y sentimos de nuevo que esa es la historia que el propio compositor –es uno de los productores ejecutivos– ha querido durante todo momento, sin ser condescendiente y sin ocultar las situaciones tan extremas en las que se ha visto sumergido.

La música –no son canciones simplemente superpuestas con las grabaciones originales de John sino que Egerton ha sido el encargado de ponerle voz– es sin duda el hilo conductor entre su infancia, sus comienzos en la música, el auge de su carrera y la parte final en el centro de desintoxicación. Contar una historia con tantos puntos de inflexión en dos horas no es nada fácil y puede dar la sensación de que unos minutos más hubieran asentado de mejor manera la trama pero por otra parte su duración es totalmente acorde a lo que esperamos para una película de este tipo.

Quizá hablar solo de biopic y de musical para referirnos a Rocketman es un despropósito pues el drama se apodera de cada minuto a pesar de que tiene algunos diminutos tintes de comedia. Drama es la palabra que ha estado sobrevolando la vida de Elton John hasta que consiguió encontrar la felicidad varios años después del auge de su carrera.

Si bien es cierto que las canciones de John son el 99% de la banda sonora, hay otro tipo de melodías que acompañan a algunas escenas y estas se entrelazan a la perfección con esas míticas canciones que todos tenemos en nuestra mente. Por otra parte hay que destacar el excelente trabajo que han hecho los encargados de la fotografía y el aspecto más olvidado en algunas ocasiones como puede ser el vestuario.

Finalmente una de las cosas que más nos ha cautivado de Rocketman es el apasionante y talentoso elenco que pone cara y voz a una igualmente apasionante película: Taron Egerton, Jamie Bell y Bryce Dallas Howard sobresalen ante todos los demás.

Tenemos que hacer una pausa en el nombre de Taron Egerton: le hemos visto en todo tipo de largometrajes y sinceramente el actor nunca ha destacado en demasía en ninguno de esos proyectos, pero este biopic le viene como anillo al dedo. No solo hace extremadamente bien su trabajo en cuanto al musical, sino que es probablemente la mejor actuación de toda su carrera. Su actuación –posiblemente nominable al Oscar– se queda muy lejos de la que nos ha brindado el conocido norteño de Juego de Tronos, Richard Madden.

Este último ha dado mucho menos de lo que podía y debería, teniendo entre sus manos a uno de los personajes secundarios que más protagonismo podrían haber tenido y que más juego podrían haber dado. Su falta de carisma en esta interpretación sobresale ante todo lo demás y la picaresca –e incluso maldad– que le caracteriza acaba en un segundo plano. Si comparamos, un antiguo compañero de serie, Aidan Guillen, interpreta en la popular Bohemian Rhapsody al mismo personaje con un carisma y una calidad muy superior a la que hemos visto en este filme.

¿Son comparables Rocketman y Bohemian Rhapsody?

La respuesta no puede ser más absoluta y contundente: no. Quizá la idea con la que vamos a ver Rocketman es con encontrarnos ante lo mismo que nos dio Bohemian pero esta intención acaba de nuevo en un segundo plano en los primeros momentos de la película.

No son iguales y apenas se parecen entre una y otra, solo tienen algo que podría relacionarlas: que está basada en la vida de una superestrella y leyenda de la música.

Rocketman se estrena el 31 de Mayo de mano de Paramount Pictures.


 

FuenteIrene Ruiz - Hipertextual.com
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