Maíz Pinto

De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron sus brazos y las piernas del hombre. Únicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres.

Así de importante es el maíz en nuestro país, tanto que el 29 de septiembre es el día de este producto a nivel nacional. Y es básico en nuestra alimentación diaria por las múltiples maneras que hay de prepararlo. ¿Quién no ha usado la expresión “chulada de maíz prieto”, que hacemos cuando algo nos es sumamente agradable, ya sea al tacto, al ojo, al oído o al paladar?

Así fue en este caso, que acudí a comer al lugar denominado “Maíz Pinto”, ubicado en calle Juárez, muy céntrico, frente a la Plaza de Armas y de nueva instalación.

Este lugar es bastante amplio y la entrada del mismo es atractiva por la instalación de una muñeca Otomí, figura que es Patrimonio Cultural y en este caso tiene algunos metros de altura.

En su primera área cuenta con diferentes tipos de souvenirs, y lo más grato es encontrarse la imagen de nuestra segunda Diva del cine nacional (la primera fue Andrea Palma), Dolores Asúnsolo López Negrete, mejor conocida como Dolores del Río.

En la segunda área cuenta con impresionantes portales en cantera y una decoración muy mexicana aunque poco fría por la pintura blanca en sus paredes, que tal vez si estuvieran pintadas de un color más cálido, con colores tierra o colores fuertes como eran usados en las casonas de hace algunos años, cambiaría la ambientación. Su mobiliario, aunque de fierro, es cómodo, y si uno se fija con detenimiento el nombre de “Maíz Pinto” está presente en la loza de cristalería y en la cuchillería.

Los baños están muy limpios, aunque el lavamanos se encuentra a unos metros, pero cuenta con suficiente jabón y papel para secarse las manos. El volumen de la música a mi gusto esta poco alto y se escucha solo música pop en inglés, y eso brinca un poco, aunque si se toma en consideración el concepto del restaurante entonces es muy acertada la música.

Ofrecen un vasto menú, desde antojitos hasta platillos más elaborados como la pechuga de pollo con salsa de mezcal y achiote que pedí, el cual fue bastante agradable porque los sabores están muy bien balanceados; para acompañarlo, de guarnición lleva ensalada de lechuga y cebolla morada. Al momento de pedir limones me llevaron “cuña”, que son rebanadas de limón para decorar las bebidas. Con un guacamole bien presentado, al igual que de sabor, me llevaron unas tortillas recién hechas pero mal elaboradas puesto que al doblarlas se quebraban.

Antes de servirte los alimentos que ordenas te llevan dos tipos de salsa, una verde con aguacate y una roja, que es de chile de árbol; en ésta, por su sabor y color, saltean primero en aceite los chiles, el tomate, la cebolla y el ajo.

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Los totopos, si me permiten usar la expresión, estaban “correosos” y poco duros, acompañados en el centro del platón con unos frijoles negros que me hicieron recordar la casa de mis abuelos paternos, ya que eran los que mi abuelo prefería, aunque acá por el norte son muy poco usados y valorados.

De primer plato fue una crema de coliflor que le faltó bastante sabor, por lo que estaba insípida, no llevaba crotones (que son los cuadritos de pan con aceite de oliva dorados) sino dos rebanadas de pan blanco, que por el tamaño parecía pan infantil. El servicio es un poco tardado y el mesero, será porque es muy joven y sin ninguna capacitación, no regresó a preguntar ni a quitar nada sino hasta que llevaba los platillos y al momento de pedir la cuenta.

La apertura de nuevos negocios no es solo dar empleos sino también dar una capacitación especial a los empleados, así que vuelvo a hacer un llamado a la CANIRAC y a las instituciones de turismo municipal y estatal, así como a los dueños de restaurantes en el sentido de que es necesaria y urgente la capacitación a su personal.

A todas las personas que me han enviado mensajes o llamado por teléfono para sugerirme visitar lugares, así como para hacerme llegar sus felicitaciones, gracias totales.


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