Inminente, la salida de Calderón Rosas del Poder Judicial de Durango

    Fernando Miranda Servín.

    Con más escándalos y pésimos resultados que buenos logros, la salida de Esteban Calderón Rosas como Presidente del Poder Judicial del Estado de Durango parece inminente.

    Un juicio político en su contra y una cauda de anomalías y violaciones cometidas en contra de la Ley Orgánica del Poder Judicial del Estado de Durango, es el historial que Esteban Calderón Rosas ha acumulado como magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia duranguense.

    Llegado a la presidencia del Poder Judicial duranguense en septiembre de 2016 por medio de violaciones graves a la Ley Orgánica de esta institución, pues fue designado por 6 años en sustitución del ex presidente Apolonio Betancourt, cuando a éste le restaban solo 2 años para terminar su período legal, Esteban Calderón Rosas ha realizado una administración atropellada designando en puestos importantes del Tribunal Superior de Justicia a amigos sin experiencia, e imponiendo en la Secretaría General del Pleno del Tribunal al Lic. Adán Cuitláhuac Martínez Salas, quien como juez tiene en su expediente varios procedimientos administrativos en su contra que por ley le impiden acceder a esa titularidad.

    El ex Fiscal Ramón Gerardo Guzmán Benavente, en breve será designado magistrado para asumir la presidencia del Poder Judicial de Durango.

    Hoy, de acuerdo a fuentes internas del mismo Poder Judicial trasciende la pronta llegada del ex Fiscal Ramón Gerardo Guzmán Benavente, quien a finales de 2017 renunciara a su cargo por motivos de salud.

    “Ramón Gerardo Guzmán Benavente próximamente será designado como magistrado, con la intención de sustituir a Esteban Calderón Rosas”, revela la fuente.

    “En el Congreso, un diputado panista ya está operando la designación de los próximos tres magistrados que siguen, según el orden establecido”, concluye el entrevistado.

    Así las cosas, quizá estos cambios le den otra dinámica al Poder Judicial de Durango, largamente anclado entre la ineficacia y la corrupción; un Poder Judicial que ahora, con Esteban Calderón en su presidencia, hasta se puso al servicio de políticos deleznables para violentar la libertad de expresión, prestándose a facilitarles la interposición de demandas ilegales por “daño moral” en contra de periodistas críticos.


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