Las personas somos carne y huesos. Recuerdos y complejos.
Amor y dudas, pero sobre todo las personas somos Instantes.

Para darle más énfasis a la crítica-reseña sobre mi visita a diferentes establecimientos de alimentos y bebidas, y del por qué ha tomado tanta importancia esta columna, comenzaré a hablar también sobre los diferentes tipos de servicios y clasificación de restaurantes para que vayamos conociendo un poco más de este fascinante mundo gourmet, tanto de lugares ya establecidos como de aquellos que están emprendiendo el vuelo. Iniciaré diciendo que se clasifican por una diversidad de factores, por ejemplo: tipo de comida que sirven, las normas de etiqueta, su clase, la decoración y ubicación del lugar; a que publico va dirigido: clasificándose en étnico o temático, gourmet, buffet familiar y comida rápida. Este tipo de lugares se caracterizan por ofrecer un servicio amable y suelen ser franquicias, por lo que la comida es sencilla y de precios accesibles. Los restaurantes informales exprés son similares a los restaurantes de comida rápida, pero se perciben como saludables y de mayor calidad. En esta ocasión, fui a desayunar a un lugar ubicado en una de las avenidas que prácticamente cruzan de norte a sur nuestra ciudad, la avenida Gral. Lázaro Cárdenas (antes Libertad), con el numero 309 sur, entre 20 de Noviembre y 5 de Febrero, se trata del restaurante “Asada Express”. Este lugar ofrece servicio a domicilio y en su establecimiento, y está abierto todos los días de ocho de la mañana a diez de la noche, excepto los domingos que abren a las diez.

Al entrar te saludan muy amablemente, acompañándote al lugar que tú elijas. Al momento de dejarte la carta te ofrecen café, té o alguna bebida de tu elección. Después de unos minutos regresan para tomar tu orden y dejan en tu mesa el café y un panecito con un poco de mermelada. Y como tiene que ser, antes de probar bocado hay que ir a lavarse las manos, por lo que me dirigí a los sanitarios, notando que están bastante limpios aunque sin agua en el lavabo, por lo que tuve que pedir alguna vianda con agua.

Su iluminación es bastante agradable pues a pesar de tener grandes ventanales el sol no llega directamente. La música y el volumen son aceptables porque se puede platicar sin necesidad de alzar la voz. Su mobiliario es el típico de un restaurante de comida rápida: unas sillas de un refresco de cola nada confortables, que no invitan a quedarse por más tiempo que solo el necesario… así es que “comes y te vas”.

Pedí un desayuno especial que incluye dos huevos, uno estaba bien cocido y el otro en término medio, montados en una quesadilla, y de guarnición carne tipo sirloin, frijoles refritos con chorizo un poco salados, que imagino les han de haber puesto sal sin tomar en cuenta la que trae el chorizo, y unos chilaquiles en salsa verde, todo en término medio, o sea casi fríos, al igual que las tortillas que tal vez las pasaron solo por la plancha o las calentaron en micro ya que estaba tibias y quebradizas. Me llamó la atención que los refrescos los abren en el momento de llevarlos a la mesa, al igual que lo hacen en algunos lugares con la cerveza para demostrar que el producto estaba cerrado y limpio. Mi comentario de siempre: los meseros no saben “charolear” ni bajar la loza y cristalería para dejarlas en la mesa. Independiente de la categoría de este y otros restaurantes, en Durango no hay ningún tipo de capacitación para su personal. En “Asada Express” los costos son accesibles y le daría dos tenedores (esto lo explicaré en la próxima columna).


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