Durango, el proyecto muerto de MORENA

    De la redacción de razacero.

    Desde sus inicios, en octubre de 2012, el partido Morena en Durango fue un proyecto muerto pues el máximo jerarca de este instituto político, Andrés Manuel López Obrador, encomendó su fundación a la dirigencia del PT, conformada por personajes extremadamente clientelares y corruptos encabezados por el ya legendario mercenario político Alejandro González Yáñez, más conocido por el alias de Gonzalo Yáñez.

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    “Los diputados morenistas del Congreso local, las diputadas federales y la senadora Margarita Valdéz, que dicen representar al pueblo de Durango, por su carencia de austeridad, corrupción e ineficacia total contravienen los principios lopezobradoristas”, manifiesta el político izquierdista Carlos Medina Alemán, uno de los fundadores de Morena en Durango y única voz crítica de este partido.

    En los inicios de 2014, al ver el nulo crecimiento de Morena en Durango, el presidente del Consejo Nacional de Morena, que en ese tiempo era López Obrador, y su presidente del Comité Ejecutivo Nacional, Martí Batres, le otorgan la dirigencia estatal del partido al conocido izquierdista duranguense Carlos Medina Alemán, quien comienza una ardua labor para tratar de ciudadanizar a Morena, es decir, compartir los cargos directivos y candidaturas con el pueblo y no con los políticos locales de sobra conocidos. Pero este audaz intento se quedó solo en eso, pues a mediados de 2015 el jerarca tabasqueño entregó el control de Morena en Durango al entonces delegado de Tláhuac, Rigoberto Salgado Vázquez, y a su hermano, el polémico hostigador sexual Rosendo Salgado Vázquez, quienes a su vez cedieron la franquicia duranguense de Morena a la mafia priísta que en ese momento gobernaba esta entidad norteña. Éste, sin duda, fue el momento histórico en que el partido Morena perdió totalmente su esencia de izquierda (si es que alguna vez la tuvo) y comenzó a convertirse en penosa guarida de lo peor del priísmo y panismo duranguenses. Los auténticos fundadores de Morena en Durango fueron relegados y en las elecciones de 2018 vimos el aberrante espectáculo del “triunfo” de los candidatos a diputados locales y federales, así como de una senadora “morenistas”, que llegaron al Congreso local de Durango y a las cámaras de diputados y senadores siendo mayoría, más por el ya conocido efecto cascada AMLO que por sus aptitudes políticas.

    Hoy, la acción de López Obrador de haber entregado su partido a un grupo de vivales está causando graves estragos económicos y sociales en Durango, que lejos de dañar a la clase política local, siempre en jauja, están dañando el desarrollo y los bolsillos de la ciudadanía.

    Al respecto, la única voz crítica de Morena en esta entidad norteña, el izquierdista Carlos Medina Alemán, en reiteradas ocasiones ha manifestado en los medios y en las redes sociales la falta de congruencia y coincidencia con los ideales lopezobradoristas de los diputados “morenistas” (priístas y panistas) que forman mayoría en el Congreso local: “No son austeros ni ejercen su mayoría en el Congreso, están arrinconados y han cedido los principales cargos de poder, como son la Mesa Directiva y la Junta de Coordinación Política, a las fracciones minoritarias del PAN y del PRI”, ha expresado Carlos Medina Alemán.

    Aunado a esto, son evidentes la falta de compromiso social y abierta complicidad de los diputados morenistas duranguenses con algunos alcaldes corruptos que este año concluyeron sus mandatos con fuertes señalamientos de saqueos millonarios a las arcas de sus municipios, especialmente los ediles de la capital de Durango, José Ramón Enríquez Herrera, y de Gómez Palacio, Juana Herrera Ale, haciendo sumamente notoria la ineficacia o contubernio de estos legisladores en las revisiones de las Cuentas Públicas de estos y otros ediles.

    También, la falta de transparencia en el manejo del presupuesto en el Congreso, controlado de 2018 hasta hace unos días por los diputados “morenistas” habilitados que han sido presidentes de la JUCOPO, la panista Sandra Amaya Rosales y el priísta Pablo César Aguilar Palacio, es un punto que raya en el insulto social, pues los directivos de este Congreso han negado de manera dolosa y sistemática la información pública que los ciudadanos les solicitan por medio de Transparencia, convirtiendo al Poder Legislativo duranguense en el más opaco y corrupto de la República mexicana.

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    Sandra Amaya Rosales, Pablo César Aguilar Palacio, Nancy Vázquez Luna y Ramón Román Díaz, junto con Iván Gurrola Vega, Karen Fernanda Pérez Herrera, Elia del Carmen Tovar Valero, Pedro Amador Castro, Otniel García Navarro y Alejandro Jurado Flores forman parte de la fracción de diputados morenistas del Congreso de Durango que se ha caracterizado por sus dispendios y poco compromiso con la ciudadanía duranguense.

    Por otro lado, las diputadas federales “morenistas” que “representan” al pueblo de Durango en la Cámara de Diputados: Maribel Aguilera Chairez, Martha Olivia García Vidaña, Hilda Patricia Ortega Nájera y María de Lourdes Montes Hernández han sido un pesado lastre para la ciudadanía duranguense ya que debido a su falta de capacidad gestora han sido en buena parte responsables de que esta entidad no haya recibido más de 2 mil millones de pesos del Presupuesto de Egresos de la Federación en este año 2019, pues de 32 mil millones recibidos en 2018 el presupuesto bajó a 30 mil millones en 2019. Ahora, en las negociaciones del PEF de 2020 ha sucedido lo mismo, pues Durango dejará de percibir por lo menos mil quinientos millones de pesos.

    Así las cosas, y ante la inercia operativa de las diputadas federales morenistas duranguenses, los papeles se han invertido en esta entidad y la joven diputada priísta Gabriela Hernández López ha exhortado a la ciudadanía a ir a acampar a la Cámara de Diputados para ejercer presión para conseguir más recursos para Durango.

    “Las diputadas federales de Morena, especialmente Hilda Patricia Ortega Nájera y Martha Olivia Vidaña, se han dedicado más a buscar beneficios personales y de grupo proponiendo en la dirigencia nacional del partido y en el gobierno federal a Iván Ramírez Maldonado para ocupar la dirigencia de Morena en Durango o el cargo de “superdelegado” en este estado, desatendiendo sus tareas en la Cámara de Diputados y contradiciendo los planteamientos de Andrés Manuel López Obrador en el sentido de que los legisladores no deben entrometerse en estos temas que no les competen”, manifiesta Carlos Medina Alemán.

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    Las diputadas federales Martha Olivia García Vidaña e Hilda Patricia Ortega Nájera, más ocupadas en promover sus intereses personales y de grupo que en gestionar un mejor presupuesto para el estado de Durango en la Cámara de Diputados.

    Por su parte, las propuestas más relevantes de la morenista que representa a Durango en el Senado de la República, Margarita Valdéz Martínez, han sido las de legalizar la marihuana y el matrimonio igualitario, sin que su voz tenga eco en el Congreso de Durango en donde precisamente los diputados de Morena que son mayoría, junto con los diputados del PRI y del PAN, son los que se oponen al matrimonio igualitario violando el mandato de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que desde 2015 emitió la tesis jurisprudencial que declara inconstitucional la prohibición de este derecho.

    “La senadora Margarita Valdéz también se ha dedicado a practicar una política clientelar proponiendo a sus incondicionales para que ocupen cargos en la dirigencia del partido y en la secretaría del Bienestar”, declara Carlos Medina, uno de los pocos fundadores de Morena que no le ha levantado la mano a ninguno de los priístas y panistas que desde 2015 se apoderaron de éste partido.

    A grandes rasgos, los diputados locales y federales de Morena, así como la senadora, que representan a Durango, lejos de traerle beneficios a este pueblo lo han perjudicado sobremanera; los primeros, por su contubernio con alcaldes y funcionarios estatales corruptos; las segundas, por su total falta de oficio político en la Cámara de Diputados, y la tercera por la carencia de un trabajo que realmente impacte de manera positiva a esta sociedad norteña.

    Y por si lo anterior fuera poco, quien se ostenta como delegado o dirigente de Morena en Durango, Armando Navarro Gutiérrez, recientemente hizo un ridículo vergonzoso visitando al gobernador panista de Durango, José Aispuro Torres acompañado de la contadora del comité ejecutivo estatal de este partido.

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    Sin pudor alguno, Armando Navarro Gutiérrez, quien se ostenta como delegado o dirigente estatal de Morena en Durango, se entrevistó recientemente con el gobernador José Aispuro Torres acompañado de la contadora de su partido.

    Este es el penoso panorama que presenta Morena en Durango, en la antesala del proceso de elecciones para renovar el Comité Ejecutivo Nacional y las dirigencias estatales del país.

    Todo lo anterior, por supuesto, es percibido y asimilado por la ciudadanía duranguense, que en el último proceso electoral de este año 2019 prefirió votar por otras opciones en todo el estado (a “excepción” de Gómez Palacio, alcaldía que en votación cerrada con el PRI quedó en manos de la priísta-“morenista” Marina Vitela). Esta tendencia será muy difícil de revertir para los próximos comicios de los años 2021 y 2022, y peor con la inminente llegada del nuevo “superdelegado” del gobierno lopezobradorista, Manuel Espino Barrientos, político impopular, ex dirigente nacional del PAN e integrante de la ultraderecha que llevó a la presidencia de la República al sanguinario dipsómano Felipe Calderón, aun cuando conocía sus problemas de alcoholismo.

    Los duranguenses lo saben y no se equivocan: los morenistas que hoy ostentan el poder en el Congreso local, en la Cámara de Diputados, en la Cámara de Senadores y en el gobierno federal no son amigos de Durango.


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