Inamovible, la Contralora corrupta de Aispuro

    De la redacción de razacero.

    Con graves antecedentes de corrupción como abogada, la Lic. Raquel Leila Arreola Fallad fue designada al inicio del sexenio aispurista como Procuradora de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes en el DIF estatal, presidido por su amiga íntima, Elvira Barrantes, esposa del gobernador panista José Aispuro Torres.

    A pesar del papel deplorable que desempeñó dentro del DIF, en agosto de 2018 el mandatario duranguense nombró a Raquel Leila Arreola Fallad titular de la secretaría de Contraloría, cerrando la pinza de la red bien estructurada de personajes cercanos a Elvira Barrantes que ocupan cargos estratégicos en las secretarías estatales, especialmente en las direcciones de administración.

    Lic. Raquel Leila Arreola, titular de la secretaría de Contraloría del estado de Durango, pieza clave en los saqueos millonarios que se llevan a cabo en las dependencias del gobierno panista de José Aispuro Torres.

    Con una Contralora incondicional, la pareja gobernante (Aispuro-Barrantes) y su gabinete de especialistas en saqueos del erario, van en caballo de hacienda en la mitad del sexenio. Y de nada sirven las quejas que la ciudadanía presenta en la Contraloría estatal en contra de la mayoría de los titulares de las secretarías y de sus directores de administración, pues simple y llanamente estas quedan archivadas en las oficinas de la Lic. Raquel Leila Arreola, quien con bombo y platillos periódicamente anuncia en los medios locales las cifras de funcionarios estatales sancionados por la secretaría que dirige, la mayoría de ellos servidores públicos de bajo rango.

    Hoy, Raquel Leila Arreola está en la mira de la ciudadanía duranguense precisamente por los actos de corrupción que comete como titular de la secretaría de Contraloría, ya sea encubriendo, ocultando, dilatando o archivando quejas en contra de altos funcionarios estatales o cometiendo ella misma desvíos de recursos y tráficos de influencia para beneficiar a diversos proveedores y prestadores de servicios (ver reportaje Contralora incontrolable), con la protección abierta del gobernador José Aispuro Torres y de su esposa, Elvira Barrantes, quien ejerce un enorme poder político en esta entidad norteña.

    Elvira Barrantes, esposa del gobernador de Durango, bajo su dominio el DIF, la secretaría de Contraloría y las direcciones de administración de las dependencias estatales.

    Ahora, las fuentes fidedignas al interior de la Contraloría estatal son cada vez más contundentes: “Desde su nombramiento a finales de 2018, la Contralora Raquel Leila Arreola instaló dentro del edificio de la Contraloría un restaurante propio, y obliga al personal a consumir alimentos y bebidas en este restaurante, pues prohibió a los empleados salir del edificio, como era la costumbre, para desayunar o comer en las fondas cercanas”, denuncian los trabajadores de Contraloría.

    Así, utilizando un espacio, mobiliario y servicios básicos como agua, luz y gas de carácter público, este negocio particular de la Contralora estatal de Durango también presta servicio externo de entrega de alimentos, utilizando al personal de intendencia y auxiliares administrativos para que realicen las entregas.

    “En las reuniones de trabajo que se realizan dentro y fuera de la Contraloría, Raquel Leila Arreola lleva de su restaurante comidas que nadie le requiere, pero lo hace para cargar la cuenta a la secretaría de la Contraloría”, señala la fuente.

    En el colmo, los trabajadores se quejan: “A la hora de la salida, en el checador, la Contralora pone a empleados de su restaurante a vendernos litros de frijoles, y los viernes nos vende litros de ceviche”.

    Así mismo, la nómina de esta secretaría está infestada de aviadores, familiares y amigos de la Contralora Raquel Leila Arreola: “Por lo menos hay cuatro personas en la nómina que no se sabe qué función desempeñan y no se les ve en las instalaciones de la Contraloría, como por ejemplo Adriana Mercedes Valles Carrasco, Alejandra Carranza Martínez y José Vidal Silerio Gamboa, con sueldos superiores a los 20 mil pesos mensuales”, revela la fuente.

    José Aispuro Torres, gobernador de Durango, encabeza una de las administraciones más corruptas en la historia de esta entidad norteña.

    Raquel Leila Arreola, también tiene en la nómina de la Contraloría a la hermana de su yerno, Alejandra Laurencia Zaldívar Arrieta, como “asistente”; a su sobrino, Rubén Bretado Briones, como jefe de Recursos Materiales, y a María de Lourdes Barrón Montes, que se ocupa exclusivamente de atender sus “asuntos personales”, todos ellos con sueldos de 20 mil pesos mensuales. Y la lista de amigos que ocupan cargos de “coordinadores” supera la docena de nombres.

    Esto es solo un bosquejo de la enorme cantidad de tropelías que esta funcionaria ha venido cometiendo desde que fue impuesta al frente de esta dependencia estratégica por el gobernador José Aispuro y su esposa, Elvira Barrantes, para cuidarles las espaldas a los titulares de las secretarías y a los directores de administración, que sirven fielmente a esta pareja singular que ya se perfila para llenar los mismos espacios periodísticos que en su momento ocuparon el ex gobernador veracruzano Javier Duarte de Ochoa y su esposa, Karime Macías, en cuanto al saqueo sistematizado de recursos públicos.

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