Caso Lucía Isabel y el feminismo a conveniencia

    Fernando Miranda Servín.

    La violencia de género, que en muchos casos desemboca en el feminicidio, es un problema social que desde hace varias décadas se ha venido acentuando causando graves estragos en nuestro país. No sabemos exactamente en qué momento nuestra sociedad se fue deteriorando hasta el grado de volvernos insensibles y omisos frente a las agresiones cada vez más brutales que sufren las mujeres mexicanas.

    Recientemente, el himno feminista chileno titulado “El violador eres tú”, que señala la responsabilidad directa del Estado en la violencia hacia las mujeres, retumbó en todo el mundo sacudiendo nuestros cerebros. Y en efecto, quienes violentan a las mujeres luego de ser vejadas física y psicológicamente son los policías, los ministerios públicos, los jueces, los legisladores y los mandatarios de las naciones que no implementan políticas públicas enérgicas para inhibir o eliminar la violencia de género. También, por supuesto, la sociedad misma, nosotros pues, somos responsables de esto, ya que con nuestra indiferencia y valemadrismo abonamos la violencia que padecen día con día infinidad de mujeres.

    Lucía Isabel Álvarez Ramírez, fue hostigada sexualmente por el actual subsecretario de Desarrollo Productivo de la secretaría de Bienestar Social del gobierno del estado de Durango, Lic. Gamaliel Ochoa. Tanto la CEDH como la Fiscalía General mantienen archivadas sus quejas y denuncias.

    En este contexto, duele decirlo pero tampoco las mujeres se salvan de quedar exoneradas o fuera de la apabullante alusión del himno feminista chileno “El violador eres tú”, pues hay mujeres que desde su posición de poder político y social deciden guardar vergonzoso silencio evadiendo la defensa de alguna de sus congéneres que ha sido agredida. Este es el caso de Lucía Isabel Álvarez Ramírez, joven duranguense que en agosto de 2019, siendo empleada de la Librería de la UJED, fue despedida por haberse negado a tener relaciones sexuales con su entonces jefe, el ex director de esta librería, Lic. Gamaliel Ochoa, quien luego de cometer esta vejación fue nombrado Subsecretario de Desarrollo Productivo en la secretaría de Bienestar Social del gobierno del estado de Durango.

    Después del atropello psicológico y laboral sufrido, Lucía Isabel tuvo el valor de acudir a la Contraloría de la UJED, en donde presentó su queja por escrito; también acudió a la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo y a la Comisión Estatal de Derechos Humanos, así como a la Fiscalía General del estado de Durango, instancia en la que presentó dos denuncias penales, una por hostigamiento sexual y otra por amenazas en contra de su agresor. Hasta la fecha, todas estas dependencias han hecho caso omiso de las quejas y las denuncias de Lucía Isabel Álvarez Ramírez, archivando su caso de manera insultante ante la vista de toda la ciudadanía duranguense, que tuvo conocimiento de este asunto por la cobertura que en su momento le dieron algunos medios de comunicación, entre ellos el nuestro y el canal 10 local.

    La Fiscal General del gobierno del estado de Durango, Lic. Ruth Médina Alemán, ni por solidaridad de género ha ordenado que se atiendan las denuncias interpuestas por Lucía Isabel Álvarez en contra de su agresor en la dependencia que dirige.

    La UJED, con su rector pusilánime Rubén Solís Ríos, de manera vil desconoce ante la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo la relación laboral que la víctima tuvo con esta casa de estudios; esta procuraduría, a su vez, no hace valer la documentación que Lucía Isabel presentó a su favor, y el presidente de la CEDH, Lic. Marco Güereca, no ha realizado en absoluto ninguna diligencia para que a Lucía Isabel se le haga justicia. Es por demás decir que la Fiscalía General de Durango tampoco ha hecho nada para llevar ante un juez al agresor, a pesar de tener en su poder pruebas irrefutables para consignarlo por los delitos por los cuales Lucía Isabel lo acusa.

    El rector de la UJED, Rubén Solís Ríos, desconoce vilmente la relación laboral que la joven Lucía Isabel Álvarez tuvo con la máxima casa de estudios duranguense.
    Vergonzoso el papel ornamental que está desempeñando el Lic. Marco Güereca Díaz como presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Durango.

    En medio de este panorama por demás desalentador, tanto para Lucía Isabel como para nosotros como sociedad, un puñado de mujeres políticas, diputadas y regidoras, ya bien identificadas por la ciudadanía duranguense por pertenecer a algunos partidos políticos, y otras que son consejeras electorales, se han caracterizado las últimas semanas por estar promoviendo con un entusiasmo inusitado la #CadenaFeministaMX en Durango y el #ParoNacionalDeMujeres; sin embargo, al igual que algunas conocidas activistas sociales defensoras de los derechos de las mujeres y grupos vulnerables, jamás se han pronunciado públicamente a favor de la causa de la joven Lucía Isabel Álvarez Ramírez, a pesar de que su caso es el más sonado de violencia de género contra una mujer viva en esta entidad norteña.

    Así las cosas, cuando se trata de “defender causas generales”, estas mujeres que tienen poder político y posibilidades de utilizar importantes tribunas para ser escuchadas, inmediatamente levantan la voz ante cualquier cámara de televisión y micrófono de radio que les pongan enfrente, haciendo lo mismo en las redes sociales, pero cuando se trata de comprometerse ante un caso concreto como el de Lucía Isabel, todas, como por arte de magia, hacen mutis invisibilizando a la víctima, quizá por carecer de verdaderas convicciones políticas y sociales… o quizá porque el agresor es un alto funcionario del gobierno estatal de Durango. Por lo que sea, y quieran o no, la sombra de Lucía Isabel Álvarez estará presente este próximo 7 de marzo en la #CadenaFeministaMX en Durango y el 9 de marzo en el #ParoNacionalDeMujeres, pues el verdadero feminismo debe ser auténtico y no a conveniencia.


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