Violencia, falta de respeto, hostigamiento, amenazas y humillaciones al personal en el IEM

Denuncian a la directora del Instituto Estatal de las Mujeres en Durango

Señor director, le enviamos esta carta solicitándole la publique en su prestigiado medio de comunicación:

Somos un grupo de trabajadoras del Instituto Estatal de las Mujeres, del gobierno del estado de Durango, e irónicamente somos violentadas por la propia titular de esta dependencia, Laura Elena Estrada Rodríguez, quien constantemente nos amenaza, humilla, hostiga y falta al respeto sin existir razón alguna. Esta situación de brutal acoso laboral ya ha causado impacto en la salud de varias de nuestras compañeras, pues sufren de estados de estrés y depresión; sin embargo, no renuncian por la necesidad económica que tienen, aunado al hecho de que son profesionistas responsables y comprometidas con su profesión.

Laura Elena Estrada es una persona soberbia, arrogante y muy violenta, y tiene practicas reproblables hacia su personal, tales como catalogar al personal como “las rojas” (de la anterior administración estatal del PRI), que no son mas que profesionistas institucionales, muy valiosas, responsables y comprometidas, con amplia experiencia; y “las azules”, de su equipo. También, Laura Elena Estrada impone entrar sin celular a las reuniones por miedo a ser grabada, ya que siempre ofende y amenaza sin permitir el derecho de réplica, y si alguien la contradice es motivo suficiente para ser humillada y constantemente hostigada.

Laura Elena Estrada Rodríguez, directora del Instituto Estatal de las Mujeres en el gobierno de Durango, las trabajadoras de esta dependencia ya no la aguantan por su prepotencia y despotismo desmedido.

Es tan grande su soberbia que cuando se ponen los adornos navideños ordena tirar a la basura todo los adornos rojos porque, dice, le recuerdan al PRI; por eso ordena comprar todo en color azul.

Siempre ha dado contratos a amigos y familiares, como a su hija, quien se hace llamar “Titi Campuzano” y se ostenta como psicóloga cuando en realidad no tiene esta formación, razón por la que sus contratos no están a su nombre sino a nombre de otra  consultora que le presta su firma. Titi Campuzano impartió una capacitación al personal (psicólogas, trabajadoras sociales y abogadas), la cual le quedó demasiado grande y se dedicó a humillar y a descalificar a las asistentes, llamándoles “profesionistas con cara de vendechicles”, amargadas, frustradas y poco profesionales.

Un acto más de arbitrariedad e imposición se dio en las pasadas elecciones municipales, ya que convocó al personal a reunión extraordinaria, instruyendo tajantemente que se nos retuviera el celular en la entrada, pues se trataría un asunto confidencial, y efectivamente: era para ordenar votar por el candidato de su partido, aprovechando como siempre la oportunidad para humillar y amenazar con despedir a quien no diera cumplimiento a su exigencia, incluso pidió enviar evidencia fotográfica de al menos 5 votos de familiares.

Siempre que ingresa alguien a prestar sus servicios, las palabras de bienvenida son “o te aplicas o te aplicas, porque tengo una lista enorme de personas muy capacitadas que quieren trabajar”. ¿No habrá alguien que le diga eso mismo a ella y a su Secretaria Técnica?, porque buenos resultados no hay. Si el objetivo de este instituto es el empoderamiento de las mujeres, sería mejor estrategia hacer sentir a cada persona parte importante de la misión de este instituto, pero por el contrario, Laura Elena Estrada siempre amenaza con levantar actas administrativas para realizar despidos, quizá por el hecho de estar al mando de excelentes profesionistas y carecer de formación académica.

Por todo lo anterior, nos damos cuenta que las únicas mujeres empoderadas dentro del instituto son ella como Directora y su actual Secretaria Técnica, Lorena Ríos Ramírez, mujeres que juntas han logrado amedrentar a todo el personal causándoles severos estragos en su salud emocional.

Esta es la realidad que se vive en el Instituto Estatal de las Mujeres y queremos que la ciudadanía duranguense se entere. Por las razones obvias de nuestra denuncia, le solicitamos el anonimato por temor a perder lo que para varias de nosotras es nuestra única fuente de ingresos. Gracias señor director.

Atte.
Trabajadoras del Instituto Estatal de las Mujeres
del gobierno del estado de Durango.


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