Fernando Miranda Servín.

Bastaron menos de cien días para darse cuenta que el grupo político que llegó a gobernar el municipio de Durango es altamente corrupto e ineficaz. Su primer acto de traición al electorado duranguense sin duda alguna se perpetró desde antes de que el alcalde panista Jorge Salum del Palacio tomara posesión de su cargo; esto, en la entrega-recepción, cuyos resultados siguen siendo ocultados a la ciudadanía por la representante del alcalde en este proceso, la actual síndico Luz María Garibay Avitia.

De igual manera, la ciudadanía continúa esperando los resultados de las fantasmales “auditorías forenses” que la administración entrante panista anunció que se harían a la gestión del ex alcalde saqueador José Ramón Enríquez Herrera.

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Alicia García Valenzuela, alias “La Licha”, con el ex edil corrupto y actual senador, José Ramón Enríquez Herrera. Ya fue priísta, luego emecista y ahora está afiliada a la morenista Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM); en los hechos, es la verdadera alcaldesa de Durango pues ejerce un poder alterno muy superior al que ostenta el presidente municipal blanquiazul Jorge Salum del Palacio.

Así, con un equipo de directivos improvisados que a más de medio año de haber llegado a sus cargos han dado más resultados negativos que positivos, el alcalde Jorge Salum se ha convertido en un mero administrador de la corrupción, de esa corrupción que cotidianamente se ejecuta desde el Cabildo (especialmente en la Secretaría del Ayuntamiento, cuyo titular es su amigo incondicional Mario Garza Escobosa) hasta las principales direcciones municipales como Servicios Públicos, Obras, Protección Civil, Juzgado Administrativo y Secretaría Particular.

Salum
El alcalde panista de Durango, Jorge Salum del Palacio, apocado y sumiso ante una lideresa sindical caciquil. A poco más de medio año de haber llegado al poder, se ha convertido en un mero administrador de la corrupción.

En el terreno laboral, el alcalde Jorge Salum ha cedido el poder absoluto (a cambio de algo, por supuesto) a la cacique sindical Alicia García Valenzuela, alias “La Licha”, secretaria general del Sindicato Único de Trabajadores Municipales (SUTM), quien, de acuerdo a testimonios internos, goza inclusive de más poder que el mismo edil panista.

“Desde el 25 de septiembre de 2019, día en que se le otorgó el registro oficial al Sindicato de Trabajadores Municipales (SITRAM), representado por Mario Alvarado Santillán, la lideresa del SUTM, Alicia García, se ha dedicado a obstruir las actividades del SITRAM con el apoyo de los titulares de las direcciones del gobierno municipal”, revela la fuente.

Este tipo de “apoyo” consiste en ejercer duras represalias laborales contra los trabajadores que abandonaron el SUTM y se integraron al SITRAM.

“En reuniones del alcalde con directivos municipales, en las que ha estado presente la lideresa sindical Alicia García, ésta ha reprendido con palabras altisonantes a algunos directivos, como el subdirector de Recursos Humanos, Francisco Esparza, por no acatar al pie de la letra sus órdenes para reprimir a los trabajadores que pertenecen al SITRAM, ante la mirada pasiva y el silencio del alcalde Jorge Salum”, detalla la fuente fidedigna.

Al mismo tiempo que se practica este hostigamiento laboral, personeros a las órdenes de la lideresa sindical visitan los domicilios particulares de los trabajadores que pertenecen al SITRAM, para intimidarlos y presionarlos para que renuncien a su sindicato y se afilien al SUTM. “Han llegado al extremo de acusar al líder del SITRAM, Mario Alvarado Santillán, de haber falsificado firmas para afiliar al SITRAM a trabajadores del municipio”, comentan trabajadores del SITRAM, que solicitan el anonimato por temor a las represalias que pudiera ordenar la alcaldesa de facto del municipio de Durango, Alicia García.

Este es el ambiente gangsteril y vergonzoso que se vive en el municipio de Durango, cuya corrupción en los aspectos administrativo y laboral es mucho peor que la observada el trienio pasado con el ex alcalde mediático José Ramón Enríquez Herrera.


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