Panza llena… Corazón Contento

San Pascual Bailón, báilame en este fogón, yo te pongo un milagrito y tú ponme la sazón.

Yo creo que en México la mayoría hemos dicho alguna vez “panza llena, corazón contento”, esbozando una sonrisa de satisfacción al sentirnos complacidos por los alimentos ingeridos, ya sea por la basta cantidad que comimos o bien por el hecho de que nos gustó la sazón, eso sí, siempre acompañado con el gesto de tocarnos la barriga, la panza, el estómago, o como usted le diga, ¿a poco no? Y eso sucede en varias ocasiones.

En mi visita a Corazón Contento así lo imaginé, pero para nuestra mala fortuna el nombre del restorán no le llega ni a los tobillos al refrán.

Éste lugar se encuentra ubicado en el bulevar Durango, con el Núm. 174. Tiene una entrada bastante agradable con acceso a silla de ruedas (muy pocos sitios cuentan con ello), sus mesas están perfectamente acomodadas y montadas con su mantel típico mexicano. Dentro se respira un ambiente de cordialidad, en donde uno puede gozar de sus alimentos y bebidas porque el área le invita a sentarse y quedarse ahí.

Te recibe con un saludo agradable el propietario del establecimiento (que hasta parecería como si lo conocieras de hace mucho tiempo). El personal es totalmente femenino y de trato amable. Su sanitario está perfectamente limpio y con lo necesario para el servicio. Sus mesas y sillas son de madera, pero no cansa estar sentado. Cuenta con una decoración típicamente mexicana, en la cual se pueden apreciar cuadros con marcos de madera, una mesita de servicio con sus ruedas (llamada gueridón), de las que cuyas planchas aún se calentaban con carbón. Mantienen una musicalización muy cubana a bajo volumen, pero se alcanza a apreciar y disfrutar. Su iluminación es buena, aun a pesar de que me ofrecieron el salón de la entrada (que tiene un poco menos luz), debido a que se está trabajando con solo el 25% de su capacidad por la cuestión de la contingencia, y aunque dicen seguir todos los protocolos de salud, pues déjame decirte que no es así, ya que tanto el propietario como el personal no utilizan cubrebocas, no hay tapete para limpiarse los pies ni tampoco hay gel para desinfectar las manos.

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Su menú es de comida mexicana. Ordené el desayuno de “Corazón Contento”, que incluye dos huevos cubiertos con pan de caja, bañados con una salsa chipotle, acompañados con frijoles refritos con queso, pan con mantequilla y una taza de café, sea cual sea el tipo de café que pidas, por lo que se entiende que no hay refill.

Fue poco el tiempo de espera para que me llevaran el desayuno, en la salsa se les pasó el chipotle, por lo que si no te gusta el picante como a mí la verdad no lo vas a disfrutar,  aparte de que lo sirvieron frío. Los huevos estuvieron mal guisados, la parte de la clara estaba cruda y la yema pasada de “tueste”, la porción de frijoles con queso bastante generosa y bien guisados. Lo único llamativo del platillo es la decoración, la tapa de pan de los huevos tiene forma de corazón. El café de olla horrible, super amargo, tanto que no me lo pude ni tomar. Para finalizar, diré que el pan con mantequilla que ponen en el servicio está demasiado duro.

Los costos, en relación al tipo de servicio y alimentos, son altos. Lo que salva al lugar son sus instalaciones, por lo que le daré solamente un tenedor.


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