Fernando Miranda Servín.

El domingo 13 de diciembre se llevó a cabo la manifestación más grande que ha habido en la historia de Durango. Médicos, enfermeras, personal administrativo de salud y ciudadanos se dieron cita a las 5 de la tarde en el Hospital 450 para marchar en caravana vehicular y a pie a la Plaza IV Centenario de la capital duranguense. El grito era unánime: “¡¡FUERA LA FISCAL!!”. El motivo ya es más que conocido a nivel nacional y hasta internacional: por el secuestro, desaparición forzada, amenazas y tortura que perpetraron el lunes 7 de diciembre agentes de la Fiscalía de Durango bajo las órdenes de la fiscal Ruth Medina Alemán en contra de la Dra. Azucena Calvillo Carrillo, jefa del área de COVID19 del hospital del IMSS en Durango, a quien los sátrapas agentes de la Fiscalía obligaron a firmar una confesión en la que se inculpaba por haber intentado asesinar al magistrado Héctor Emmanuel Silva Delfín, internado de manera irregular en el hospital del IMSS Durango y hermano de la delegada federal del IMSS en Tamaulipas, Dra. Velia Patricia Silva Delfín.

El martes 8 de diciembre, la Dra. Calvillo fue encarcelada en el CERESO de Durango y vinculada a proceso, así, sin haber mediado denuncia oficial, proceso ni orden de aprehensión.

Gracias a la presión del gremio médico a nivel nacional y a la ciudadanía que protestó enérgicamente en las redes sociales, la Dra. Calvillo fue liberada la madrugada del miércoles 9 de diciembre y comenzó a destaparse la cloaca.

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“¡¡FUERA RUTH MEDINA!!”, fue el grito generalizado que se escuchó en las calles de Durango el pasado domingo 13 de diciembre.

Se supo de la amistad que ha tenido la delegada federal del IMSS en Tamaulipas, Velia Patricia Silva Delfín, con la fiscal Ruth Medina Alemán por haber sido compañeras de trabajo en el IMSS hace varios años, y se supo de un encuentro ríspido que la Dra. Calvillo tuvo con la delegada del IMSS en Tamaulipas, Velia Patricia Silva Delfín, quien utilizando sus influencias con el delegado del IMSS en Durango, Julio Gutiérrez Méndez, ingresó varias veces a la zona restringida de enfermos de COVID19 y dispuso de una enfermera particular para cuidar a su hermano, el magistrado Héctor Emmanuel Silva Delfín, interfiriendo en las labores de la Dra. Calvillo.

Este tráfico de influencias y el supuesto (novelesco) intento de homicidio del magistrado Silva Delfín, hicieron blanco de una vendetta a la Dra. Calvillo, quien en menos de 24 horas de “investigación” fue secuestrada y llevada a una casa de seguridad ubicada en el fraccionamiento Acereros, en donde fue torturada por agentes de la Fiscalía, obedeciendo las órdenes de la fiscal Ruth Medina Alemán, para obligarla a firmar una declaración aceptando haber intentado asesinar al magistrado de marras, quien, por lo demás, se encuentra vivo en un hospital militar de Mazatlán, a donde fue trasladado, también de manera anómala, en un helicóptero propiedad del gobierno del estado de Durango.

Hoy, hasta el momento de cerrar esta edición, la fiscal corrupta Ruth Medina Alemán continúa en su cargo, protegida por el gobierno estatal panista, quien con esta decisión no solo le ha dado la espalda al pueblo de Durango, sino también le manda el mensaje claro de que en esta entidad no hay Estado de derecho y, de facto, hay patente de corso para que esta fiscal siga delinquiendo con sus agentes secuestradores y torturadores, violando las leyes y los derechos humanos universales, sin consecuencias.

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Son muchas las atrocidades que ha cometido la fiscal corrupta Ruth Medina Alemán y sus agentes secuestradores, por lo que debe ser denunciada en tribunales internacionales.

No es la primera vez que Ruth Medina y sus agentes esbirros cometen este tipo de delitos. El caso de Villa Ocampo, en el que el señor Mario Arnoldo Soto Carrillo fue secuestrado por agentes de la Fiscalía para obligar a su mamá, Doña Elpidia Carrillo Portillo, a ceder la propiedad de su rancho de 119 hectáreas a un tercero, es uno de los muchos ejemplos de las atrocidades que cotidianamente se cometen en la Fiscalía de Durango, con la abierta complicidad de la fiscal Ruth Medina Alemán.

¿Cuántos ciudadanos inocentes estarán en el CERESO de Durango pagando delitos que no cometieron?

¿Debemos esperar a que esta banda delictiva que opera en la Fiscalía cometa asesinatos de inocentes para que por fin el gobierno estatal de Durango retire de su cargo a esta fiscal y a la mayoría de sus agentes que actúan de manera criminal?

Mientras Ruth Medina Alemán y sus agentes secuestradores continúen en sus cargos, los ciudadanos duranguenses debemos seguir exigiendo: ¡¡FUERA LA FISCAL!!


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