Una fiscal peligrosa; PRI-PAN-PRD, la alianza del miedo, y el servilismo de Raquel Leila Arreola

    La Reflexiva

    No hagas cosas buenas que parezcan malas… o para ser hay que parecer. En días pasados se desarrollaron una serie de eventos que dejan al descubierto un secreto a voces: la falta de confianza en la impartición de justicia en nuestro estado, un sistema viciado y corrupto.

    Con el secuestro y tortura de la Dra. Azucena Calvillo realizado por elementos de la Fiscalía de Durango, entran en la escena social y mediática dos temas que se ventilan de manera permanente: el abuso de autoridad y la poca o nula confianza de la ciudadanía en la Fiscalía y sus procesos. Se suelen escuchar casos de agresiones, pero este en particular no quedó en un caso más, pues el gremio médico se ha unido como nunca ante este atropello y la sociedad muestra su descontento a través de las redes sociales y en las calles; con esto, se le prende una alarma al gobierno de Durango, alarma que no quieren escuchar.

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    La Fiscalía General del estado de Durango, una auténtica cueva de secuestradores, extorsionadores, torturadores y fabricantes de culpables que ya le han causado mucho daño al pueblo de Durango. ¿Cuántos inocentes habrá en este momento en el CERESO, acusados de delitos fabricados?

    Estamos viviendo un proceso de sucesión adelantado, pues aunque el próximo año tenemos elecciones de diputados, en estas se juega el tablero para la elección de 2022, elección que en este año se le ha ensombrecido a Acción Nacional debido a dos sucesos que han acabado con su credibilidad: el SEDECOGATE y el secuestro y tortura de la Dra. Azucena Calvillo. ¿Qué tienen en común? que en ambos casos el gobierno estatal no toma acciones de manera inmediata y deja que el descontento crezca, no retira del cargo a los titulares de las dependencias, sino espera a que ellos presenten sus renuncias, quizá para no enlodar más la imagen de los titulares, pero ¿cómo deja eso parado al jefe del Ejecutivo estatal? como un gobernante que no escucha el sentir de sus ciudadanos, ni vela por su bienestar.

    Un gobernante tiene 6 años para hacer un equipo sólido, que le permita una transición tranquila; sin embargo, en esta ocasión no se ha logrado generar un equipo, y el grupo disperso que llegó a la gubernatura ya se muestra desgastado ante la falta de resultados. El 2020 ha sido un año difícil para todos, pero para el gobernador del estado ha resultado particularmente desastroso por el actuar de sus secretarios y demás subalternos.

    Dicen que hay causas que nacen perdidas y este es el caso de la Coalición fallida PAN-PRI-PRD. Aunque cada estado tiene su entorno peculiar y situaciones sociales particulares, esta alianza es digna de analizarse. Desde el punto de vista simplista es una alianza para frenar a MORENA, pero yendo más allá, es una alianza de miedo de las elites de estos partidos ante la pérdida de privilegios que han venido padeciendo en la administración de López Obrador. Privilegios de los que ya estamos cansados los ciudadanos, pues pareciera que los partidos políticos son meras sucursales de ciertas familias, quienes deciden el futuro de municipios y estados de acuerdo a sus intereses particulares, y no dejan la curul en toda una vida, puesto que brincan de un cargo a otro de manera permanente, enriqueciéndose y traficando influencias a todas luces.

    Con esto no digo que MORENA sea la salvación, ya que es refugio de estos mismos políticos que emigran ante el colapso del partido que les ha permitido vivir de manera ventajosa.

    Con toda esta situación pasando en nuestro estado y país, no hay duda que estamos viviendo el colapso del sistema de partidos políticos, y espero que así como todo tiene un principio y un fin estemos ya en la antesala a una nueva forma de vida política. Ya sabemos lo que no queremos, y por el momento las opciones son las mismas, por lo tanto negativas, pero sin duda en los próximos años estaremos dando origen a una nueva forma de elegir a nuestros gobernantes. Ahora somos capaces de reclamar y de exigir, las redes sociales le han dado voz y reflector a causas que antes quedaban  ocultas.

    Si los políticos y gobernantes entendieran que el pueblo de México ya cambió, que no es el mismo de hace 20 años, que ya no se le entretiene ni engaña, harían las cosas diferentes, se dedicarían a gobernar al menos de una manera decorosa y no a pensar solo en sus intereses personales.

    Una pena los tuits de Raquel Leila Arreola Fallad. Cuando creemos que tales declaraciones serviles ya no se dan en nuestro entorno político, llega esta “servidora pública” corrupta a recordarnos cómo se vivía la política de hace 40 años o más.

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    Sin límite el servilismo de la corrupta titular de la Contraloría del gobierno estatal de Durango, Raquel Leila Arreola Fallad, quien en redes sociales rindió apoyo y vergonzosa pleitesía al gobernador de Durango en torno al caso de la Dra. Azucena Calvillo.

    Espero que nadie nunca viva la angustia de la Dra. Azucena Calvillo y sus familiares, que de verdad llegue el día en que acercarse a una autoridad de confianza, que las mujeres en cargos públicos se muestren diferentes, más empáticas con su género, que las autoridades judiciales realicen su trabajo con ética. No es mucho pedir, solo que hagan el trabajo por el cual se les paga.

    En este momento la Fiscal Ruth Medina Alemán sigue en su cargo, recordándonos que quienes gobiernan tienen oídos sordos a su pueblo.


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