De la redacción de razacero.

El año 2020 no solo dejó a Durango como uno de los estados de la República mexicana en el que hubo peor control de la pandemia del coronavirus por parte de las autoridades, sino también como la entidad que ocupó el primer lugar en corrupción a nivel nacional, de acuerdo a encuestas realizadas por el INEGI.

Entre los protagonistas que han contribuido a que Durango ocupe este deshonroso lugar se encuentran muchos personajes de la política local, que sería imposible enumerar en este espacio. Pero entre todos ellos, los más destacados del año 2020 sin duda alguna son los siguientes:

Juana Herrera

Exalcaldesa de Gómez Palacio en el trienio 2016-2019. Junto con su élite de colaboradores cercanos sustrajo más de 500 millones de pesos del erario gomezpalatino. Denunciada en la Fiscalía Anticorrupción de Durango y en la Fiscalía General de la República, esta política priísta permanece impune.

José Ramón Enríquez Herrera

Ex alcalde de Durango en el trienio 2016-2019 y actual senador morenista. Con su grupo delictivo saqueó el presupuesto del municipio capitalino de esta entidad norteña robándose más de 450 millones de pesos. Al respecto, hay 17 denuncias en la Fiscalía Anticorrupción de Durango, mismas que se encuentran archivadas.

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José Ramón Enríquez Herrera y Juana Herrera, ex alcaldes de Durango y Gómez Palacio, respectivamente, lideraron a dos grupos delictivos altamente peligrosos que saquearon más de mil millones de pesos del erario de estos municipios en el trienio 2016-2019.

Ruth Medina Alemán

Fiscal General. Su papel al frente de esta dependencia ha sido más que vergonzoso, caracterizándose su administración por el tráfico de influencias y protección ignominiosa a violadores y hostigadores sexuales, así como a sus agentes secuestradores, torturadores y despojadores.

Javier Castrellón Garza

Exsecretario de Seguridad. Este personaje sórdido dejó a Durango con altos índices de delincuencia en todos sus municipios y en el primer lugar nacional en robo de vehículos. Hoy, sin ningún pudor, este protagonista de la corrupción aspira a una diputación federal en el proceso electoral que está en curso.

Adrián Alanís Quiñones

Ex titular de la secretaría General de Gobierno de la administración estatal. Durante los cuatro años que estuvo en su cargo, esta dependencia se convirtió en una guarida de defraudadores en la que la venta ilegal de concesiones para taxis redituó fuertes cantidades de dinero a un pequeño grupo de vivales, además de que este ex “servidor público” utilizó su influencia para que empresas de sus familiares pudieran obtener jugosos contratos en el gobierno estatal.

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Javier Castrellón, ex titular de la secretaría de Seguridad Pública; Adrián Alanís Quiñones, ex secretario General de Gobierno; y la Fiscal Ruth Medina Alemán, tres de los principales artífices de la corrupción, inseguridad e impunidad que han aquejado a Durango en este sexenio.

Rubén Calderón Luján

Secretario de Educación. Este funcionario pusilánime y corrupto poco o nada ha hecho para solucionar los problemas del magisterio, principalmente el pago de salarios y quinquenios. En numerosas ocasiones los maestros han tomado las instalaciones de esta dependencia en protesta por la falta de respuesta a estos y otros muchos conflictos laborales.

Jorge Salum del Palacio

“El Alcalde Gris” de Durango. Su llegada a la alcaldía parecía alentadora para la ciudadanía, pero resultó ser todo un fiasco. Nepotista y extremadamente corrupto, colocó a familiares y amigos incompetentes en puestos relevantes, convirtiendo las instituciones municipales en meros negocios particulares de unos cuantos.

Sara Blanco Medrano

Subdirectora de Aguas del municipio de Durango. Esta “servidora pública”, muy cercana al alcalde panista Jorge Salum del Palacio, fue sorprendida y exhibida en las redes sociales por haber entregado un título falsificado a las autoridades municipales para ocupar el cargo que ostenta. Hasta el momento, está siendo protegida por el alcalde Jorge Salum y ninguna autoridad procuradora de justicia se ha interesado en investigar el acto ilícito en el que incurrió esta funcionaria.

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Jorge Salum del Palacio, “El Alcalde Gris” de Durango, protegiendo hasta la ignominia a su subdirectora de Aguas, Sara Blanco Medrano, exhibida en las redes sociales por haber presentado un título profesional falsificado para poder ocupar el cargo que detenta.

Esteban Calderón Rosas

Presidente del Tribunal Superior de Justicia. Como se sabe, su designación y permanencia en su cargo ha sido ilegal, violando la Ley Orgánica del Poder Judicial del estado de Durango. Este personaje ha habilitado al máximo Tribunal duranguense como un mercado de justicia al mejor postor.

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Esteban Calderón Rosas, su permanencia en la presidencia del Tribunal Superior de Justicia del estado de Durango ya es insostenible, tanto por su ilegalidad como por la corrupción sin freno que se practica en esta institución.

Sandra Amaya Rosales

Presidenta de la Junta de Coordinación Política del Congreso del estado de Durango. Esta diputada, que ha ocupado dos veces el cargo de presidenta de la JUCOPO del Congreso, ha sido notoria por no transparentar los recursos presupuestales de esta institución, que en los primeros dos años de esta legislatura han ascendido a más de 600 millones de pesos. Demagoga, cuenta en su historial político con antecedentes vergonzosos que van desde el plagio de reglamentos municipales como regidora del municipio de Durango hasta la presentación de documentos apócrifos en el IEPC como diputada local. En su papel como “representante de la ciudadanía” jamás ha presentado ninguna denuncia ante las instancias correspondientes en contra de algún funcionario corrupto estatal, municipal o de organismo autónomo.

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Sandra Amaya Rosales, presidenta de la JUCOPO del Congreso de Durango, pésimos antecedentes de opacidad, plagios y ausencia de acciones contundentes para defender los intereses de la ciudadanía.

A grandes rasgos, estos son los más relevantes actores de la corrupción en Durango, y lo peor de todo es que algunos aspiran a ocupar cargos de elección popular, por lo que ya lo sabe, estimado lector duranguense: si el próximo 6 de junio los ve en las boletas electorales, no vote por ellos.


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