Un jefe policíaco inútil

    De la redacción de razacero.

    En los inicios del trienio fallido del grisáceo alcalde de Durango, Jorge Salum del Palacio, un amplio sector de la clase política local y de la ciudadanía se pronunció a favor de que un joven sin trayectoria ni experiencia en el ramo policíaco ocupara la Dirección Municipal de Seguridad Pública, pensando que podría desempeñar mejor papel que sus antecesores y disminuir el alto grado de corrupción que permea a esta institución.

    El despótico y prepotente jefe policíaco improvisado, Antonio Bracho Marrufo, hace caso omiso a las peticiones ciudadanas y resultó igual de inepto y corrupto que sus antecesores.

    Al poco tiempo nos dimos cuenta que Antonio Bracho Marrufo resultó ser igual o peor que los policías de rango que han ocupado ese cargo.

    Con funciones meramente recaudatorias, la policía municipal de Durango, bajo la dirección de Antonio Bracho, se ha dedicado más a la persecución de ciudadanos automovilistas que a la prevención de la delincuencia. Y en cuestiones de tránsito vehicular la conocida prepotencia de este policía habilitado se manifiesta ahora en el fraccionamiento Vista del Sol, en el que de manera arbitraria y sin tomar en cuenta a sus habitantes cambió el sentido de circulación de las calles así como las áreas de estacionamiento, ocasionando confrontaciones vecinales por las dificultades que ahora tienen para poder entrar y salir de sus cocheras.

    Los habitantes del fraccionamiento Vista del Sol, en constante enfrentamiento desde que el prepotente titular de la dirección de Seguridad Pública del municipio de Durango, Antonio Marrufo, cambió el sentido de circulación de sus calles y las áreas de estacionamiento.

    Las peticiones directas y por las redes sociales que los habitantes de este fraccionamiento le hacen al despótico director de Seguridad Pública, Antonio Marrufo, para que solucione de inmediato este problema le entran por un oído y le salen por el otro. Se le olvida a este policía improvisado que es un servidor público que debe atender los llamados y solicitudes de la ciudadanía, y más cuando él ha sido el que ha ocasionado los problemas que la aquejan.

    ¿Habrá alguien en el municipio de Durango que le diga que debe cumplir con su trabajo y, si este no le agrada, renunciar e irse a su casa?

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