La UJED, opacidad y declive con el rector corrupto Rubén Solís

    Fernando Miranda Servín.

    Con la llegada del C.P. Rubén Solís Ríos a la rectoría de la Universidad Juárez del Estado de Durango, a finales de 2018, se esperaba que esta casa de estudios saliera de ese período negro que le tocó vivir desde que su autonomía fue violada en septiembre de 2010 por el gobierno priísta en turno. Pero este “cambio” en realidad se trató de un “quítate tú para ponerme yo”, con la variante de que quienes llegaron a ocupar altos cargos con el C.P. Rubén Solís a la cabeza resultaron muchísimo más corruptos que sus antecesores.

    El inicio de esta gestión de inmediato quedó marcado por la opacidad, pues el rector Solís Ríos evadió y ha evadido hasta la fecha dar a conocer a la ciudadanía los resultados de las auditorías supuestamente practicadas al rectorado de su antecesor, Erasmo Návar. Y la gota que derramó el vaso de la corrupción en la UJED fue el informe de la Auditoría Superior de la Federación correspondiente a la Cuenta Pública de 2019, en el que esta dependencia manifestó haber encontrado irregularidades en esta casa de estudios que ascendieron a más de mil millones de pesos en transferencias para el pago de nómina que no coincidieron con lo presentado en las bases de nóminas, ni con lo registrado como pagado en el rubro de servicios personales.

    La ASF también encontró problemas como la contratación de personal que no acreditó el perfil académico, penas convencionales no aplicadas, recursos no entregados a los ejecutores y pagos al personal de honorarios sin tener evidencia de los contratos de la relación laboral por 663.2 millones de pesos. Todas estas irregularidades no han sido aclaradas por esta administración de la UJED ante la ASF.

    Hoy, la asociación civil “Identidad Universitaria”, integrada por ciudadanos, profesores y estudiantes de esta casa de estudios, revela que desde el pasado mes de abril le solicitó al rector Rubén Solís Ríos la nómina de la administración central de la UJED correspondiente a los años 2015, 2016, 2017, 2018, 2019, 2020 y 2021.

    El rector corrupto de la UJED, Rubén Solís Ríos, ha convertido a esta casa de estudios en una de las más opacas de la República mexicana, superando en mucho a quienes violaron la autonomía universitaria de 2010 a 2018.

    “A más de un mes de haber solicitado esta información, el rector Rubén Solís Ríos se ha negado a entregárnosla, por lo que procederemos a solicitar un amparo”, denuncia el presidente de esta asociación, Ángel Anwar Cisneros Ramírez.

    Para nadie es un secreto que muchos de los integrantes de la clase política duranguense cobran sueldos en la UJED como “aviadores”, sueldos que oscilan entre los 30 y 50 mil pesos mensuales.

    El rector Rubén Solís Ríos se niega a entregar la información pública que comprende la nómina de la UJED. En Durango, para nadie es un secreto que connotados políticos y sus familiares reciben sueldos que oscilan entre los 30 y 50 mil pesos mensuales sin trabajar.

    “Al Secretario General, Julio Gerardo Lozoya Vélez, la UJED le paga una renta mensual de 18 mil pesos por una residencia que habita en El Saltito, una de las zonas más exclusivas de Durango; aparte, también la UJED le proporciona una camioneta V8 Suburban, último modelo, para su uso personal”, manifiestan los integrantes de “Identidad Universitaria”.

    A finales de 2019, el rector Rubén Solís desmintió ante los medios locales de Durango que tuviera un sueldo de 257 mil pesos mensuales, argumentando que “solo ganaba 49 mil pesos quincenales”, al respecto los representantes de “Identidad Universitaria” exponen lo siguiente: “El sueldo del rector Rubén Solís asciende a los 152 mil pesos; aparte, también cobra su sueldo como profesor”.

    Por otra parte, “Identidad Universitaria”, expresa algo revelador: “Desde el año 2010 a la fecha la matrícula de estudiantes no ha crecido y solo un promedio de 14 o 15% se titulan; por el contrario, la matrícula de profesores de tiempo completo y por contrato de hora, semana y mes ha aumentado considerablemente”.

    Así las cosas, la UJED, aparte de ser un hervidero de “aviadores”, también se ha convertido en una envidiable agencia de empleos a disposición de las familias de la clase política local.

    En lo que se refiere a obras realizadas en escuelas y facultades de esta casa de estudios, la asociación “Identidad Universitaria” manifiesta: “Las asignaciones de obras no siempre las lleva a cabo el Comité de Obras y la mayoría de las veces los contratos se otorgan por ‘invitación’ y por adjudicación directa, no hay licitaciones públicas. Hemos hecho revisiones de obras realizadas y es muy evidente que inflan los costos. Obras que no valen más de 300 mil pesos las han facturado hasta en dos o tres millones de pesos”, finalizan los representantes de esta asociación.

    Sin ningún control, vigilancia ni fiscalización por parte del Congreso de Durango, que tiene mayoría de diputados morenistas, la UJED, bajo el rectorado de Rubén Solís Ríos, se ha convertido en una de las universidades más opacas y de menor rendimiento académico de la República mexicana.


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