No todo es femenino o masculino, algunas comunidades expanden sus tradiciones más allá de este binarismo

Águeda Suárez, doctora en sociología e investigadora de los sistemas de sexo y género en diferentes comunidades, explica que, mientras en Occidente siempre se habla de términos binarios y excluyentes, lo cierto es que hay comunidades ancestrales en todo el mundo en las que se juega con las ambigüedades. Son sociedades que tienen un orden sociosexual mucho más cercano al de la naturaleza.

En la isla de Sulawesi, en Indonesia, existe el grupo étnico de los bugis, quienes consideran que el género no está limitado por la forma de tus genitales y cuentan con un abanico de hasta cinco géneros distintos. Cada uno se identifica a su manera: makkunrai (mujer femenina), oroani (hombre masculino), calalai (hombre femenino), calabai (mujer masculina) y los bissu, identidades mixtas y/o no permanentes.

 

La comunidad de los Ciucki siberianos también comparten esta forma de ver el género, con hasta siete géneros diferentes: masculino, femenino, tres géneros más para las personas biológicamente hombres y otros dos para las biológicamente mujeres.

En México, en la región de Juchitán, Oaxaca, dentro de la sociedad zapoteca del Istmo, podemos encontrar a las muxes, término que se usa para hablar de personas de sexo masculino que asumen roles femeninos en los diversos ámbitos de la vida pública y privada. Actualmente la comunidad muxe está allí, dentro de la sociedad zapoteca, como parte de ella, con una función y una labor que enriquece a su cultura.

Los nativos americanos también contaban con un tercer género y lo denominaron “two-spirit” (doble espíritu). El concepto abarca a toda la gente que no se identifica como hombre o mujer, sino que adopta formas mucho más flexibles de género. Eran personas muy respetadas en la comunidad pues eran consideradas muy trabajadoras y sabias puesto que podían desarrollar tanto tareas masculinas como femeninas. Este tercer género fue comúnmente visto en tribus de los Grandes Lagos, en el sureste de América del Norte y California.

En el sur de Asia, particularmente en la India, existen los Hijras o Kinnars, como prefiere ser llamado más comúnmente este grupo. Son personas de sexo masculino que no se identifican como tales y usan expresiones de género consideradas femeninas. En Pakistán y Bangladesh son oficialmente reconocidas por el gobierno como personas que no son completamente hombres o mujeres.

Antes de la colonización, tanto española como británica, varias culturas indígenas podían vivir tranquilas siendo respetuosas con la diversidad sin ser estigmatizadas. La ambivalencia sexual y la fluidez de géneros estaban presentes en su mitología, por lo que eran personas respetadas e incluso se les consideraba portadoras de divinidad, suerte y dones especiales; sin embargo, en la actualidad, tras la influencia del modelo binario que sólo admite los géneros femenino y masculino, muchos de estos grupos son víctimas de crímenes de odio y discriminación. Por esta razón es importante recordar que, al igual que las personas transgénero, estas formas diferentes de ver el género han existido durante siglos y merecen respeto y aceptación.

(verne.elpais.com).


 

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