“Alquilan” niños en 400 pesos por día, para mendigar

Jaime Arizmendi.

Cuidado, los llevan drogados… Por todo el país, tanto en las grandes urbes como en poblaciones no tan desarrolladas, se les puede encontrar. Son mujeres, ancianos o personas con visibles o aparentes problemas para caminar, quienes casi siempre llevan a sus espaldas o en sus brazos, o asidos de la mano a niños o niñas. Por lo regular los llevan dormidos. Son utilizados como una mina.

Lo mismo se les halla en esquinas donde hay marcado tráfico que deambulando por las calles, plazas y restaurantes. Los infantes pueden permanecer dormidos durante todo el día mientras la persona que los sujeta pide cooperación económica para supuestos medicamentos que el menor necesita.

Fuera de control, la explotación de niños por limosneros profesionales.
Fuera de control, la explotación de niños por limosneros profesionales.

Desde recién nacidos hasta de 7 años, niños son utilizados como anzuelos para generar compasión en los transeúntes. Aparecen en las salidas de las estaciones del Metro, paraderos de transporte público, centrales camioneras y de abasto, iglesias, cruceros, parques y centros comerciales para obtener algún beneficio económico o limosna.

La renta de menores es un negocio sumamente lucrativo. Por cada niño se pagan de 300 a 400 pesos por día a las personas que los tienen a su cargo. El alquiler de menores se puede hacer con o sin pastilla; les dan vodka, drogas o cloroformo para que no molesten en todo el día y den la apariencia de estar enfermos y dormidos.

El diputado de Movimiento Ciudadano, Ricardo Mejía Berdeja, alerta que la trata de menores va más allá de sólo alquilarlos para mendigar y pedir limosna. En ocasiones también los rentan para que abusen sexualmente de ellos. “Existen reportes de cadáveres de bebes intoxicados o con semen en su estómago, niños que fueron víctimas de tráfico, trata y abuso sexual”.

Hay casos en que los niños provienen de familias disfuncionales, hijos de padres alcohólicos, drogadictos que viven en la miseria, inmigrantes, indígenas engañados o amenazados, y robados a sus familias. Muchos de ellos son hijos de mujeres en situación de calle a quienes violaron mientras estaban drogadas, y se los arrebataron al nacer. Por ello, no hay registro de su nacimiento ni un acta que certifique su existencia.

Así las cosas, el diputado Ricardo Mejía urge a implementar un marco jurídico donde se garantice la vida, integridad y desarrollo de los niños, y que se creen programas sociales para validar sus derechos fundamentales como la salud, seguridad, alimentación y educación.

En su calidad de secretario de la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara baja, el legislador del MC impulsa una iniciativa para que el Sistema de Desarrollo Integral de la Familia, DIF, proteja y atienda a los menores que son utilizados en actos de mendicidad, hasta que se determine la situación legal de su progenitor o persona a su cargo.

Plantea reformar los artículos 24 y 89 de la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos Delitos. Si el acto de mendicidad se lleva a cabo en menores de edad y bajo el supuesto de una relación familiar, el Ministerio Público avisaría de inmediato al DIF, que se encargaría de proteger al menor.

Y que cuando la persona detenida no pueda acreditar que es legalmente el padre o tutor del menor, se dará aviso a las autoridades encargadas de registro y denuncias de niños y personas extraviadas, para descartar que el infante haya sido robado o sustraído ilegalmente de su familia. Las penas ya existen, ahora hay que aplicarlas…

 

(www.argonmexico.com).

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