La reforma electoral que se necesita

JULIO CASTILLO LÓPEZ

La reforma electoral que se necesita es la que fortalece instituciones, exige congruencia a los actores políticos y devuelve a los ciudadanos la certeza de que su voto vale lo mismo en la ley y en la realidad. | Julio Castillo

México sí necesita una reforma electoral, la democracia siempre es perfectible. Pero no una reforma para darle más poder al poder, ni una diseñada para acomodar mayorías artificiales o debilitar árbitros incómodos. Lo que el país requiere es una reforma que fortalezca a los ciudadanos, que cierre la puerta al crimen organizado y que devuelva sentido a la representación democrática.

La discusión no puede quedarse en el rediseño administrativo del sistema o en mantras de austeridad que sólo acaban con el debate. El problema de fondo es moral y político: un buen sistema electoral es el que garantiza la incertidumbre. O sea, el que garantiza que no se sabe de antemano quién ganará y la reforma que han presentado en diapositivas (porque al menos el lunes cancelaron el show) sirve para lo opuesto: para darle certeza de victoria al oficialismo.

Algunos puntos indispensables para lograr una reforma electoral útil:

  • Cerrar la puerta al crimen organizado. No puede haber democracia donde el dinero ilegal financia campañas, donde se intimida a candidatos o se asesina para alterar resultados. Si se acredita financiamiento criminal, la elección debe anularse. Si hay intervención violenta el día de la jornada, debe suspenderse. Así de claro.
  • Sanciones reales a partidos que postulen “narcocandidatos”. La responsabilidad no puede diluirse. Si un partido postula perfiles vinculados al crimen organizado, debe enfrentar consecuencias legales y electorales severas, como la pérdida de registro en casos acreditados. La democracia no puede ser vehículo de captura institucional y si algo ha dejado claro Morena es que sus vínculos con el crimen organizado son tan profundos que en casos como el del alcalde de Tequila no sólo encarcelaron al alcalde, encarcelaron al “dueño de la plaza” del crimen organizado… no estamos hablando de políticos que se “torcieron”, estamos hablando de criminales que decidieron participar en política.
  • Promesas medibles y verificables. No basta con registrar compromisos ante el INE para cumplir el trámite. Cada candidatura debe presentar metas claras, cuantificables y con plazos definidos. La palabra empeñada en campaña debe tener seguimiento público y consecuencias políticas. Gobernar también es cumplir y no está de más recordar que han hecho promesas tan absurdas como un tren de frontera a frontera… que dependiendo de cómo se transite deben ser alrededor de unos 4,000 kilómetros, o sea construir unos dos kilómetros por día durante un sexenio…

  • Fortalecer a los organismos públicos locales electorales. Los OPLES no son un capricho burocrático; son presencia permanente del Estado en las entidades. Debilitar su estructura o centralizar en exceso es abrir espacios a presiones locales y a vacíos de autoridad. La democracia se cuida todos los días, no sólo el día de la elección. El mejor ejemplo se lo escuché a un analista con Carmen Aristegui (Alfredo Figueroa), lo que quieren hacer es lo equivalente a sustituir los hospitales con consultorios de farmacias.
  • Representación sin distorsiones. Eliminar mecanismos que generan sobrerrepresentación artificial y respetar topes claros para que el porcentaje de curules refleje con fidelidad el porcentaje de votos. La voluntad popular no puede traducirse en mayorías infladas.
  • El tema de los pluris… Parece que el modelo que propone la presidenta es justo… primeras minorías sin listas… parece buena idea y si viviéramos en Estados Unidos donde hay un bipartidismo sería muy útil, pero en un país con más de 6 partidos nacionales lo que garantiza es que la mayoría no tengan representante alguno. México tiene 300 distritos y en la inmensa mayoría de ellos Morena y el PAN tienen el primer o segundo lugar. Unos pocos es el PRI primer lugar o segundo y MC ganó uno de los 300… Dicen que el Verde y el PT ganaron algunos pero sabemos bien que eso no es cierto, fue el fraude de Morena para tener más legisladores de los que ganó (más del 70% con menos del 54% de los votos). 

(La Silla Rota)