Fernando Miranda Servín.

Al parecer, las huestes aispuristas vieron muchas películas belicosas, de esas de Silvester Stallone o de los hermanos Almada, después del pasado 5 de junio, día en que el pueblo de Durango votó por el Dr. José Rosas Aispuro Torres para que fuera gobernador de esta entidad, porque ahora que ya empezaron a tomar posesión de sus cargos han llegado a la mayoría de las instituciones estatales con la espada más que desenvainada.

Así, con actitudes despóticas, altaneras y groseras, muchos de los nuevos altos funcionarios del gobierno del estado de Durango se están dando a la tarea de hacer lo que el Dr. Aispuro prometió en su campaña electoral que no haría, es decir, despedir a los trabajadores de bajo rango y hacer “cacerías de brujas” mientras los verdaderos pillos que saquearon el estado permanecen impunes.

Hoy, las primeras víctimas son modestos trabajadores del DIF estatal que, argumentan, fueron maltratados durante todo el sexenio pasado por las anteriores autoridades de esta institución, y ahora, sin explicaciones de por medio, son despedidos por los directivos entrantes.

Reza el conocido refrán que “el que nunca ha tenido y llega a tener, loco se quiere volver”, y así está sucediendo con esta élite política que por primera vez ostenta un poder de tal magnitud, pero ya se perfila para ser una parodia grotesca de aquellos simpáticos personajes que protagonizaban la famosa serie televisiva estadounidense titulada “Los Beverly Ricos”; si, esos rancheros californianos que de la noche a la mañana se hicieron millonarios al encontrar un yacimiento de petróleo en sus tierras y, con su nueva riqueza, se mudaron al lujoso suburbio de Beverly Hills. Solo que a diferencia de aquellos que eran ingenuos y generosos, estos se están mostrando prepotentes, pusilánimes y mezquinos.

"Quien la hizo tendrá que pagarla", ha dicho reiteradamente el gobernador de Durango, Dr. José Rosas Aispuro Torres, pero en los hechos los que la están pagando son quienes menos la deben.
“Quien la hizo tendrá que pagarla”, ha dicho reiteradamente el gobernador de Durango, Dr. José Rosas Aispuro Torres, pero en los hechos los que la están pagando son quienes menos la deben.

Y lo mismo que está sucediendo en el DIF estatal sucede en la secretaría de Salud, cuyo titular, el Dr. César Humberto Franco Mariscal, está eligiendo a directivos arbitrarios, vengativos e irrespetuosos con los trabajadores, algunos de los cuales manifiestan: “de haber sabido que las cosas se iban a poner así mejor hubiéramos votado por Esteban Villegas”, nomás para darnos una idea de cómo está la situación en el arranque del gobierno del Dr. José Rosas Aispuro Torres.

Lo peor de todo es que los “finos” aispuristas están arremetiendo contra los empleados de abajo, muchos de los cuales inclusive votaron por el Dr. Rosas Aispuro y por los candidatos de la coalición PAN-PRD, a pesar de las amenazas que les profirieron sus anteriores jefes, que estaban al servicio del priísmo corrupto.

Sin duda, este tipo de actitudes chocan con la esperanza que el pueblo duranguense depositó en el ex senador Aispuro Torres, por lo que no está de más recordarle a él y a todo su equipo de colaboradores que, en los hechos, son servidores públicos, es decir, son nuestros empleados, y nosotros los ciudadanos somos sus patrones, por lo que no estaría de más que, con esa misma enjundia con la que están realizando esta absurda “cacería de brujas” en perjuicio de los trabajadores más vulnerables, iniciaran ya las indagatorias penales para procesar y sancionar a esos poderosos que durante el sexenio anterior se robaron miles de millones de pesos del erario duranguense.

Señor José Rosas Aispuro Torres, usted ganó las elecciones del pasado 5 de junio con el apoyo del pueblo pero, al paso que inició y con muchos de los decepcionantes nombramientos que ha hecho, usted y su gabinete podrían terminar su sexenio igual o peor que los que se fueron, así es que no estaría por demás que les dijera a sus colaboradores que ya le bajen dos rayitas.

 

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