Muñoz Ledo, la UJED y los Gamalieles

    Fernando Miranda Servín.

    Sin duda alguna, Porfirio Muñoz Ledo es uno de los pocos estadistas que ha dado la política mexicana y, en buena parte, gracias a su trabajo como activista, legislador, reformador y constitucionalista hemos alcanzado el grado de democracia que hasta el momento vivimos.

    De manera increíble, el gran estadista Porfirio Muñoz Ledo aceptó el Doctorado Honoris Causa que le otorgó la UJED, una universidad desprestigiada por los actos de corrupción que se cometen dentro de ella.

    Orador extraordinario, lo recuerdo en los mítines de aquella campaña electoral de 1988 pronunciando con su poderosa voz, de manera impecable, sus discursos incendiarios apoyando a Cuauhtémoc Cárdenas frente a miles de personas en el Zócalo de la ciudad de México y en la explanada de la Rectoría de la UNAM. A la par de Cárdenas, entre toda la pléyade de políticos Muñoz Ledo era el orador que todos los ahí presentes esperábamos que tomara el micrófono.

    Secretario del Trabajo y Previsión Social (1972-1975), Secretario de Educación Pública (1976-1977), Embajador de México ante la UNESCO (1977), Embajador de México ante la ONU (1979-1985), primer senador de oposición, primer legislador que se atrevió a interpelar a un presidente de la República durante su informe (1988), y primer diputado de oposición que respondió un informe presidencial (1997), Porfirio Muñoz Ledo es toda una institución política.

    El C.P. Rubén Solís Ríos, pusilánime rector de la UJED, a casi un año de haber tomado posesión de su cargo no ha informado a la ciudadanía duranguense el estado financiero en que encontró a la máxima casa de estudios de esta entidad norteña.

    Por todo lo anterior, es decir, por todo lo que representa Porfirio Muñoz Ledo, fue verdaderamente sorprendente que aceptara el título de Doctor Honoris Causa que la Universidad Juárez del Estado de Durango le otorgó el pasado 24 de octubre, tomando en cuenta que esta casa de estudios desde el año 2010 hasta la fecha viene atravesando por una crisis académica y política que parece ya ser eterna.

    Gamaliel Ortiz Sarabia, fue impuesto como director de la Facultad de Odontología por el ex líder “charro” del SPAUJED, Jesús Soto Rivera, actual Subsecretario General Administrativo de la UJED.

    Violada su autonomía por el anterior régimen priísta, la UJED fue degradada de 2010 hasta el año 2018, tiempo durante el cual la ilegalidad de sus tres rectores impuestos repercutió en su nivel académico, llevándola a ocupar los últimos lugares en las clasificaciones universitarias de nuestro país. Con la llegada en 2016 del gobierno “del cambio”, de extracción panista-perredista, se pensó que la autonomía de la UJED se recuperaría de inmediato, pero tuvieron que pasar dos largos años para que, atendiendo los tiempos legales, la comunidad universitaria eligiera a un nuevo rector, el rector con el que supuestamente recuperaría la autonomía perdida en 2010. Como sabemos, el ungido fue el C.P. Rubén Solís Ríos, quien, sin embargo, llegó a la rectoría de la UJED haciendo alianzas con personajes nada gratos, algunos de los cuales formaron parte de ese grupo político delincuencial que durante ocho años violó la autonomía de la UJED y hoy los tiene a su lado ocupando altos cargos en esta institución educativa. Por lo tanto, “la recuperación de la autonomía de la UJED” no ha sido más que un mito, y una de las pruebas de este teatro mal montado fue la imposición del director de la Facultad de Odontología, Gamaliel Ortiz Sarabia, por el ex dirigente sindical “charro” del Sindicato de Personal Académico de la UJED (SPAUJED), Jesús Soto Rivera, actual Subsecretario General Administrativo de la UJED, el 14 de junio de 2019, a pesar de que este personaje, Gamaliel Ortiz Sarabia, es harto conocido en Durango por haber falsificado su certificado de calificaciones de la UJED para poder cursar la especialidad de Cirugía Oral y Maxilofacial en la UNAM (Ver reportaje: La “nueva” UJED: Directivos falsificadores ). Ante este atropello al prestigio de la máxima casa de estudios duranguense, el rector Rubén Solís Ríos guardó silencio con una mansedumbre vergonzante.

    El hostigador sexual Gamaliel Ochoa Serrano, ex director de la Librería de la UJED, fue protegido abiertamente por las autoridades de esta universidad.

    No tuvo que pasar mucho tiempo para que nuevamente en la UJED sucediera otro hecho deleznable perpetrado por otro Gamaliel: Gamaliel Ochoa Serrano, ex director de la Librería UJED que el 5 de septiembre de 2019 fue denunciado por hostigamiento sexual ante la Contraloría Interna de esta universidad por la joven empleada Lucía Isabel Álvarez Ramírez, siendo protegido por las autoridades de la UJED hasta el 18 de septiembre, día en que Gamaliel Ochoa Serrano renunció a su cargo de director de la Librería UJED porque fue nombrado subsecretario de Desarrollo Productivo, Rural y Regional de la Secretaría de Bienestar Social del estado de Durango. Esta vez, la UJED, bajo la rectoría del C.P. Rubén Solís Ríos, emitió un comunicado manifestando que la joven Lucía Isabel Álvarez Ramírez no tenía ninguna relación laboral con esta casa de estudios, hecho que fue desmentido con documentos que la agraviada presentó ante las instancias laborales correspondientes y ante la Fiscalía General de Durango (Ver reportaje: Justicia para Lucía Isabel y el desprestigio total de la UJED).

    Envuelta en estos penosos escándalos y con el malestar constante de estudiantes que semestre tras semestre son atracados con costosas cuotas para cursar el “semestre cero” con la falsa expectativa de obtener una matrícula en esta casa de estudios, la UJED otorgó el Doctorado Honoris Causa al enorme Porfirio Muñoz Ledo, quien quizá no tuvo el tiempo o la curiosidad de encargarle a su equipo de colaboradores que investigaran un poco el historial de los últimos años de la UJED y los más recientes acontecimientos que han sucedido dentro de ella.

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